Receta Facil de Sopa de cebollas
18 Oct 2011
Historia:
Es una sopa antiquísima (se conservó la tradición medieval de verterla
sobre una rebanada de pan), y es probable que existiera en otros países
europeos. Aparece en la edición más antigua del libro de cocina del siglo XIV,
llamado Le vandier, de Taillevent, conservado en la Biblioteca nacional de Francia . La costumbre
de añadirle queso rallado es, lógicamente, muy posterior. Era un plato humilde
elaborado con ingredientes ‘sencillos’, a veces identificado con las épocas de hambruna.
Esta sopa ganó su fama en el siglo XIX, cuando se extendió en París la
costumbre de tomar algo caliente en los pocos sitios abiertos a altas horas de
la madrugada, las tabernas y restaurantes que rodeaban las Halles de Paris, el mercado
central de abastos. La sopa de cebolla pasó de ser la sopa que tomaban los
trabajadores del mercado a ser también un tentempié para noctámbulos. En la
segunda mitad del siglo XX las Halles fueron derribadas, pero la
tradición no sólo se mantuvo en ese barrio parisino sino que se extendió y se
incorporó en las costumbres de los franceses de todo el país.
Ingredientes:
50 gr de mantequilla
1cebolla blanca grande
2 cucharadas de harina
½ litro de leche
½ litro de caldo
½ pan tipo flauta
5 cucharadas de aceite
1 diente de ajo
4 tomates
50gr. De queso Gruyere
50 gr. De queso parmesano rallado
Sal
Preparación:
En una cacerola freír en la mantequilla la cebolla cortada en rodajas hasta
dorarla; retirar la cebolla y agregar la harina a la mantequilla. Revolver y
luego incorporar gradualmente el caldo y la leche. Revolver hasta que hierva y
sazonar con sal y pimienta.
Cortar el pan en rodajas de 1/2cm de espesor y dorarlas en el aceite. Frotarlas
con el diente de ajo y colocarlas luego en cuatro cazuelitas de horno.
Cortar los tomates en rodajas y ponerlos en una asadera esparciéndoles el queso
rallado. Gratinar en horno fuerte hasta que el queso apenas se dore.
Colocar entonces las rodajas de tomate sobre el pan y coronarlas con la cebolla
dorada. Agregar la sopa preparada y esparcir encima el queso Gruyere cortado en
láminas muy finas.
Introducir las cazuelitas en el horno hasta que el queso Gruyere se derrita.
Servir. Se puede agregar tocino frito y reemplazar parte del caldo por vino
blanco seco, puesto a último momento.








