LA ALCACHOFA

La alcachofa es una verdura fácil de combinar y el complemento perfecto
de miles de platos tanto por su sabor como por sus propiedades nutricionales.

Verdura originaria del norte de África, su nombre deriva de un vocablo
árabe que alude al peculiar aspecto de los pétalos por los que está compuesta.
Y es que sus múltiples hojas poseen la forma de miles de lenguas, lo que dio
lugar a la palabra alcachofa, que significa “lengüetas de la tierra”.

 

 

 

 

 

 

 

 

Su cultivo se realiza principalmente durante los meses de invierno,
sobre todo desde octubre hasta primavera. En cuanto a los lugares geográficos
donde es posible encontrarla, la cuenca mediterránea atesora la mayor parte de
plantaciones de alcachofas, especialmente en las regiones de España, Italia,
Francia y los países del Norte de África. España puede presumir de ser uno de
los países donde más se cultiva, en varias zonas geográficas que dan nombre a
las diferentes variedades, y de ser el principal exportador de esta rica
hortaliza. Para elegirla, hay que tener en cuenta ciertas características que
repercuten en un sabor rico y agradable a la hora de degustarla, ya sea sola o
en combinación con otros alimentos. Su tamaño, color y peso pueden indicar
cuándo se trata de una verdura recién cosechada o cuándo ha podido perder
frescura. Y es que, aunque su tamaño y su peso pueden variar según la tipología
y no siempre son indicadores de la calidad del fruto, cuanto más gruesas y
verdes sean sus hojas y su tallo, más suculenta, jugosa y sabrosa será su
carne.

¿Para qué es buena la alcachofa?

Las propiedades nutricionales e, incluso,
curativas de este vegetal hacen que su uso vaya mucho más allá del
estrictamente culinario.

  • Su virtud principal radica en su poder como diurético, por lo que es muy
    común que la alcachofa sea empleada en dietas hipocalóricas, así como en
    dolencias que requieren de una importante eliminación de líquidos, como es
    el caso de artritis o gota, entre otras.
  • También actúa como protector del hígado y favorece la función biliar, por lo que
    es recomendable tomar alcachofa o el jugo de sus hojas en caso de
    enfermedad hepática y para su posterior recuperación.
  • Por si todo lo anterior no fuera suficiente, es antidiabética, ya que tiene la
  • capacidad de rebajar el nivel de azúcar en sangre, y puede convertirse en
    una ayuda sana y muy natural para combatir los índices elevados de
    colesterol en sangre.
  • Además, disminuye la presión arterial, previene la arterosclerosis y es de gran
    utilidad para la recuperación de algunos accidentes cardiovasculares como
    el infarto de miocardio o la angina de pecho.
  • Sus aportes vitamínicos y minerales también son destacables y, aunque hay otras
    hortalizas que poseen mayor número de vitaminas, se pueden hallar
    cantidades reseñables de vitaminas B1, B2 y B3. En cuanto a los minerales
    que aporta, el principal es el potasio, seguido de cerca por el fósforo,
    el magnesio, el calcio y el sodio. Cada uno de ellos contribuye a mantener
    y mejorar diferentes funciones del organismo, tales como la transmisión y
    generación del impulso nervioso, en el caso del potasio, y el mejor
    funcionamiento de los nervios, músculos y el intestino, en el caso del
    magnesio.
  • Tampoco hay que olvidar que la alcachofa se compone, principalmente, de fibra,
    razón por la que se recomienda incluirla en la dieta de aquellas personas
    que presentan problemas de tránsito intestinal.

Ingredientes:

10 presas de pollo

Limón

Sal y pimienta

3 cuchadas de aceite

1 taza de vino blanco

Preparación:

Sazonar el pollo con el limón, la sal, pimienta dejar reposar y proceder a
hacer la salsa en un bol.

Salsa
blanca:

1 taza de caldo de pollo

1 taza de leche

4 cucharadas de harina

50gr de margarina

Un poquito de sal

Pimienta

Nuez moscada

2 docenas de alcachofas chicas sancochadas con un poquito de vinagre.
Dorar las presas de pollo, retirar la grasa y botarla cuando ya este bien frito
el pollo agregar 1 taza de vino blanco se tapa y que de un hervor. Hacer la
salsa blanca cuando la salsa tiene grumos, no se echa el caldo hasta que no
desaparezca los grumos. Licua las alcachofas con 1 taza de crema de leche y
luego mezclar con la salsa blanca, bien mezclado cuando el pollo este listo se
echa la salsa encima y se deja que de un hervor. Se sirve con puré.