LAS SOPAS
Las sopas son una especialidad culinaria muy antigua. Los historiadores y los antropólogos coinciden en que fue la sopa, la primera receta de la humanidad.
En la Edad de Piedra la utilización del fuego permitió al hombre primitivo

sumergir los alimentos en agua caliente tal vez buscando con esto ablandar los ingredientes y las carnes, proceso que les daba mejor sabor.
Los griegos cocinaban una especie de caldo, muy claro y siempre basado en cereales,

que usaban también como remedio, pues el origen de la sopa era como infusión medicinal, lo que ha perdurado hasta nuestro días, si no allí tenemos como ejemplo la sopa de pollo que preparamos y tomamos con fe, cuando nos sentimos afiebrados y débiles, y la de gallina que se les da en los pueblos andinos a las parturientas.
En la Roma antigua la sopa era un alimento muy popular.

Bajo la amplia denominación de potus, del verbo potare (beber) los romanos preparaban muchas clases de sopas, parecidas a nuestros caldos de verduras o carnes, y de allí viene hasta nuestros días el nombre de potaje.
Durante la Edad Media la sopa fue reina en la cocina, ciertas especies, como la canela y el jengibre se utilizaban para perfumarlas, mientras la sopa de arroz fue la más popular de la época. Recíprocamente con la sofisticación de las recetas, que se convirtieron casi en fórmulas de alquimistas, en 1680 un tal Martín publicó un procedimiento para fabricar polvo de carnes disecadas, (el origen de los cubitos de sopa concentrada o los sobres de sopa instantánea). Tres siglos después, Martín de Lignac elaboró las Tablettes d´Ozy, derivado del caldo desgrasado y Chevet, célebre proveedor de Balzac, fue el creador de una sopa en tabletas. En 1852, por su parte, el barón Liebig logró preparar extracto de carne y en 1886, los suizos Maggi y Korr crearon las sopas en polvo.
En nuestro país se consume este humeante manjar en invierno pero todo el año es bien recibido. La mayoría de las sopas tiene origen plebeyo, pero algunas, como el aguadito, coronan sin empacho matrimonios o bodas de alcurnia. Y las propuestas internacionales son muy bien recibidas, vengan de China o de Italia, por citar solo unos casos.
A pesar de Mafalda celebre personaje de Quino que convirtió la sopa en el cuco de los niños, ni el niño Manuelito que no la quiso tomar las sopas no faltan en las mesas de los hogares peruanos.

SOPA A LACRIOLLA
(para 4 personas)
150 gramos de bisteck de res o de ternera
1 cebolla
1 tomate
11/2 litro de caldo de res o de ternera
1 papa
100 gramos aprox.de fideo cabello de ángel
1 taza de leche evaporada
4 rebanadas de pan
Mantequilla
4 huevos
Aceite
Sal.pimienta y orégano al gusto
1 cucharadita de pimentón
Rodajas de aji amarillo para decorar
PREPARACION
Corte la carne en trocitos pequeños y fríalos en una olla grande, agregue la cebolla cortada en juliana o pluma y baje el fuego hasta que este bien cocida y tenga un color acaramelado. Agregue el tomate picado, sin piel y sin pepas, déle una movidita y deje cocer unos minutos. Agregue el caldo y la papa pelada y cortada en cubitos pequeños, después de algunos minutos los fideos y unos minutos después agregue la leche y apague el fuego.
Fría en una sartén las rebanadas de pan previamente untadas con la mantequilla y córtelas. Fría o escalfe los huevos uno por uno.
A la hora de servir, disponga la sopa en cada plato, coloque encima un huevo escalfado o frito y decore con el pan frito y el ají